




Soy Nini...
Aquí les echo el cuento de la primera vez que fui con Nepta pa'l Maní: Salí de mi casa un sábado a eso de las 6pm rumbo a una cena en casa de tia Purita, allí compartimos y cenamos sabroso y decidimos que queríamos seguir de fiesta, así que nos fuimos para el famoso local salsero de Caracas “El Maní es así...”. Buscamos a la que era en ese entonces novia de Nepta y a una amiga de ésta y nos fuimos a bailar. De ahí salimos a las 5:30 am (cuando nos botaron) y no se nos ocurrió mejor idea que irnos a la playa. Aún no amanecía y nosotros (haciendo una de esas cosas que no se deben hacer, primos menores!!) estábamos buscando un playa que nos gustara en la Guaira. Dado que no conocíamos el lugar en lo absoluto, nos perdimos y terminamos en el sector de Mamo (si, se llama así, y hay mamo arriba y mamo abajo, no es mentira) que no lucía nada amigable por demás, así que decidimos dar media vuelta y terminamos metiéndonos en el Círculo Militar de Mamo, donde los guardias de la entrada nos abrieron de manera amable e irresponsable la alcabala sin ser nosotros ni familiares lejanos de militares. A la orilla de la playa, un poco tomados, fue amaneciendo poco a poco e iban llegando miembros del club (gente con derecho a entrar, no como nosotros) a hacer ejercicios mientras nosotros con ropa aún nocturna recibíamos el día con unas cervecitas. Pronto el lugar se llenó de gente en ropa playera, como es lógico, así que Nepta decidió que el no iba a seguir haciendo el ridículo como nosotros y procedió a quitarse la ropa también y quedarse en boxers (si, interiores manga larga). Como buen borracho caminaba por la orilla de la playa en boxers con cara de sobrado, como si no pasara nada, mientras el resto nos cagábamos de la risa de lo cómico que se veía. Pronto abrió sus puertas un quiosco que vendía arepas y ahí cogimos fuerzas de nuevo. Pasamos el día en la playa y como a eso de las 6pm (ya van 24 horas desde que salí de mi casa) decidimos subir a Caracas, ya estaba bueno de tanta parranda....pero no fue así, nos pareció que la tarde estaba bonita como para una parrillada dominical, así que pasamos por el supermercado y compramos cervezas y carne y… parrilliiiiiiita!!. Al son de la salsa brava, esta vez desde un reproductor y no en vivo como la noche anterior, tomamos frías, comimos carnita y Nepta me llevó a mi casa alrededor de la 1:30am del LUNES. En total habían pasado 31 horas y media desde que yo inocentemente salí de mi casa a una cena familiar y estaba regresando con los zapatos de vestir llenos de arena y hediondo a parrilla y caña dos días después.
Esto comenzó como una respuesta al video del Maní que publicó Nepta, pero después me pareció que estas historias eran demasiado buenas, que merecían ser post.
